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Origen e Historia del Apellido QUEMEL
El apellido Quemel tiene un origen profundamente ligado a la historia del pueblo judío sefardita, descendiente de las antiguas comunidades hebreas establecidas en la península ibérica durante más de mil años antes de su expulsión de España en 1492 por orden de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.
Raíz bíblica y significado hebreo
El nombre Quemel o Kemuel proviene del hebreo קְמוּאֵל (Qəmūʾēl), que significa “Levantado por Dios” o “Congregado por Dios”. En la Biblia aparecen varios personajes con este nombre:
Génesis 22:21: Kemuel es mencionado como hijo de Nacor y Milca, y abuelo de Rebeca, la esposa de Isaac.
Números 34:24: Kemuel, hijo de Siftán, es designado como jefe de la tribu de Efraín, encargado de repartir la tierra prometida de Canaán.
1 Crónicas 27:17: Otro Kemuel figura como líder levita durante el reinado del rey David.
En diversas traducciones bíblicas, como la Reina Valera, la Biblia de las Américas o la Dios Habla Hoy, el nombre se transcribe de diferentes maneras: Quemuel, Kemuel, Kemel, Quemel, reflejando variaciones fonéticas de una misma raíz hebrea ancestral vinculada al pueblo de Israel y, en particular, a las tribus de Judá y Efraín.
De Sefarad al exilio
Durante la Edad Media, muchos descendientes de aquellas antiguas familias hebreas habitaban en los reinos de Castilla, Aragón y Andalucía, integrándose en la vida cultural y comercial del mundo hispano. A esta rama se la conoce como los judíos sefarditas, del hebreo Sefarad, nombre bíblico con el que se identificaba a España.
Con el Edicto de Granada de 1492, los Reyes Católicos ordenaron la expulsión de todos los judíos que no aceptaran la conversión al cristianismo. Miles de familias sefarditas, portadoras de apellidos hebreos hispanizados, se vieron forzadas a abandonar sus hogares. Entre ellas se encontraban linajes cuyos nombres derivaban del hebreo Kemuel/Quemel, que conservaron de manera fonética la herencia bíblica de sus antepasados.
El refugio en el Imperio Otomano
Una gran parte de esos exiliados fue acogida por el Imperio Otomano, cuyo sultán Bayezid II permitió su establecimiento en regiones como Salónica, Esmirna, Constantinopla y Estambul (actual Turquía). Allí, los sefarditas preservaron su idioma —el ladino o judeoespañol— y su identidad religiosa.
En este proceso de adaptación lingüística y cultural, el apellido Quemel comenzó a transformarse en distintas variantes fonéticas como Kemel, Kemal, Kemuel, Kamel o Qemel, influenciadas por la lengua turca y por el alfabeto árabe empleado en la época.
Migración a América Latina
Durante los siglos XVIII y XIX, muchos descendientes de aquellos sefarditas establecidos en el Imperio Otomano emigraron nuevamente, esta vez hacia América del Sur, buscando nuevas oportunidades comerciales y libertad religiosa. Se establecieron especialmente en Brasil, Chile y Argentina, donde el apellido Quemel adquirió presencia permanente.
Brasil fue el primer punto de asentamiento, razón por la cual hoy la mayor concentración mundial de personas con el apellido Quemel se encuentra allí. Desde ese país, algunas ramas familiares se desplazaron hacia el Cono Sur, llegando a Chile y Argentina.
Con el paso del tiempo, gran parte de estas familias perdió su identidad judía original, asimilándose a las culturas locales y confundiendo su ascendencia con un supuesto origen “turco” debido al lugar de procedencia de sus antepasados. Sin embargo, la raíz etimológica y bíblica del apellido Quemel demuestra que su origen es hebreo-sefardita y no propiamente otomano.
Significado histórico y espiritual
El apellido Quemel, heredero de la voz hebrea Kemuel, encierra una historia de fe, exilio y supervivencia. Representa la huella de un pueblo que, pese a la dispersión, mantuvo viva su memoria ancestral. Desde las tierras bíblicas hasta la península ibérica, desde el Mediterráneo oriental hasta América del Sur, este apellido ha cruzado siglos y continentes portando en su raíz un mensaje de identidad y esperanza:
“Dios levanta y congrega a su pueblo dondequiera que esté.”
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