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Su origen, historia y hechos
Sobre este apellido contamos con la información que proporciona el doctor don Pedro Gerónimo de la Fuente, que floreció antes del siglo XVII, miembro del Consejo del Rey y Lugarteniente de Justicia Mayor de Aragón, que, en un memorial presentado al rey afirma que sus ascendientes provienen de aquel reino de Aragón y que desde tiempo inmemorial han servido a sus soberanos, en distintos empleos públicos y militares y en el estamento del brazo militar, de los caballeros hijosdalgo en las Cortes de Aragón, procurando siempre, como fieles vasallos, por el real mejor servicio. Es, por tanto, un linaje cuyo tronco y primitivo solar radicó en Aragón.
Don Francisco Antonio de Fuentes, comenzó su carrera militar desde el empleo más bajo, ya que la inició como piquero en los ejércitos de S.M.. No obstante, tal fue su valor y bravura en cuantos combates tomo parte, que no pasó mucho tiempo sin que el marqués de Torrecuso, general del Ejército de Extremadura, le nombrara capitán de infantería española, con cuyo grado tomó parte en la campaña originada por el levantamiento de Portugal, donde continuó dando pruebas de su arrojo e intrepidez, hasta el punto que los portugueses pronto lo conocieron con el sobrenombre de “el español sin miedo”. Muy poco tiempo después, y en premio a su anteriores servicios, ascendió al grado de capitán de caballos corazas, un cuerpo militar en el que todos cuantos lo formaban pertenecían al noble estado de los hijosdalgo. Y allí, continuó dando nuevas pruebas de su valor, por lo que ante los ojos de cuantos le conocían aumentó su fama de valiente, bizarro y esforzado militar. Pasó después, con su compañía, al principado de Cataluña donde fue capitán de la guardia del Duque del Infantado, general de caballería.
En la batalla que se dió al conde de Ancust, general de Francia, no lejos de Lérida, fue el primero que con muy pocas armas arremetió contra el adversario, muriendo en la pelea. Como reconocimiento a su valor, el duque del Infantado dispuso que su cadáver, fuera enterrado en la santa Iglesia Catedral de Lérida, con las honras militares debidas a su clase y dignidad.
Don Martín Jacinto de Fuentes y Dieste, fue caballero de la Orden Militar de Calatrava, sirviendo en los Ejércitos del rey por espacio de veintiséis años. Como en el caso anterior estamos ante otro hombre que, se elevó desde el grado más bajo y cuantos honores y dignidades alcanzó se debieron a su propio esfuerzo.
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