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Apellido, poco frecuente, que llevan en España familias de distinto origen, pues fueron varios los solares primitivos en los que vieron la luz las familias así apellidadas, algunas de las cuales alcanzaron la Nobleza.
La mayor parte de los tratadistas apuntan el origen castellano-leonés de este apellido, si bien algunos añaden que existió en el País Vasco una antigua familia Tapia (documentada en el siglo XIV). El cronista y rey de armas de Felipe V, Juan Alfonso de Guerra, incluye esta familia entre las primeras y más rancias españolas y dice que algunos antiguos historiadores y genealogistas reconocen por su tronco y progenitor a Alfonso de Tapia Cuervo, descendiente del solar asturiano del linaje de Cuervo.
En el País Vasco, Lope de Tapia era vecino de San Sebastián en 1566; Sancho Tapia, vecino de Gatzaga, en 1390; Ignacio de Tapia probó su hidalguía en Asteasu, en 1650, y Miguel de Tapia y otros, en la misma villa, en 1686 y 1773.
También probaron su nobleza para ingresar en las órdenes militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, San Juan de Jerusalén en 1584, 1597 y 1602, y en la de Carlos III en 1814, y varias veces en las Reales Chancillerías de Valladolid y de Granada. Así ante la de Granada lo hicieron, entre otros, Álvaro de Tapia, de Jerez (Badajoz), en 1551; Cristóbal de Tapia, de Málaga, en 1578; Diego de Tapia, de La Rambla (Córdoba), en 1527, y Pedro de Tapia Vargas, vecino de Sevilla, en 1587.
Armas.- Unos Tapia: De plata, tres fajas de azur, y bordura de gules con siete sotueres de oro, y una lis, de plata.
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