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En Asturias, entre los vaqueiros de Alzada, una raza autóctona, tenían por costumbre poner de apellido a sus hijos el nombre del mes en que habían nacido, sobre todo si eran ¨hijos de soltera¨, mozas que por cierto eran mucho más apreciadas para el matrimonio, puesto que habían demostrado ser fértiles.
Mi abuela se apellidaba MAYO por este motivo.
Es frecuente también el apellido Abril, echemos vista a nueve meses antes y veremos que tiene mucho que ver con la trashumancia.
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